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Suki Palomina: De Paso por Luna Escondida
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August 12, 2026
La historia de Suki Palomina comienza en el norte de México, con el inconfundible sonido del trote de los caballos y la cotidianidad de un rancho como música de fondo y, como protagonista, una inquietud por la correcta representación de la cultura e indumentaria mexicana en un mercado dominado por marcas extranjeras que, desde afuera, intentaban capturar una esencia que no les pertenecía del todo. Suki Armendáriz tomó la decisión de crear algo propio: una marca de sombreros y accesorios en cuyas raíces estuviera presente la herencia mexicana. Los años trajeron diseños propios y copas patentadas, colores revolucionarios, materiales de calidad superior y, sobre todo, la personalización y la honestidad como insignia de Suki Palomina.
Seis años de andanzas y la llegada de nuevas personalidades —Javi y Adri— al local amarillo de grandes ventanas en Diez de Sollano y Dávalos 20, despertaron una sed de seguir experimentando que llevó a la marca a crear la experiencia del Atelier de Sombreros. Suki, en persona, te recibe en su estudio en casa y comparte contigo todo el conocimiento acumulado en 20 años de experiencia: historia, materiales y formas. Una experiencia de sombrerería íntima y franca. Ese mismo día sales con un sombrero de Suki Palomina que ya es tuyo porque lo has personalizado, con la absoluta certeza de que ni Javi ni Adri, y mucho menos Suki, te dejarían llevarte una pieza que no se te vea increíble y no refleje quién eres.
Fiel al espíritu inquieto de su creadora, el concepto del Atelier no tardó en reinventarse para abrir camino a “De Paso”: una experiencia itinerante en la que Suki Palomina combina la atmósfera de su excéntrico taller con el espíritu de un escenario distinto para compartir su charla magistral y demostrar su savoir-faire durante el proceso de personalización.
Que el primer destino fuera Rancho Luna Escondida no fue casualidad. La historia de ambas marcas comienza entre establos, con el aroma del heno y la paja en el aire. Hoy, ambas marcas honran con la misma convicción las raíces mexicanas, la vida en el rancho y una visión contemporánea de la hospitalidad. Su encuentro era tan natural como inevitable.
La camaradería, las risas y los tragos del tequila de la propiedad vistieron el Speakeasy Dos Caras Una Luna, el salón privado ubicado sobre las Caballerizas del rancho y que fungió como epicentro de este encuentro. La charla de Suki se acompañó con canapés preparados con ingredientes del huerto orgánico y coronados con unas gotas del aceite de oliva que nace de los olivos de Luna Escondida. Más tarde, sobre las mesas de mármol y piedra comenzaron a aparecer formas de ala, toquillas y pines: un pequeño universo de posibilidades entre las que cada invitado navegó hasta encontrar aquello que haría suyo un sombrero que, hasta ese momento, había pertenecido a Suki y a su imaginario. Las manos, al principio tímidas pero poco a poco más valientes, eligieron, combinaron y transformaron. Así, las piezas cambiaron de dueño y, con ellas, también un poco de historia.
Por una tarde, los caminos de Suki Palomina y Luna Escondida se cruzaron entre caballos, olivos, tequila y sombreros y, aunque el momento sea efímero, de este encuentro quedan objetos que guardarán memoria, aromas que permanecerán un poco más de lo esperado y la sensación de haber compartido algo que difícilmente podría repetirse de la misma manera. La experiencia estará disponible para quienes celebren en Luna Escondida y quieran acercarse a la historia y al arte de la sombrerería, pero también para quienes quieran descubrir, a través de ella, un espacio de tradición que honra una cultura que ambas marcas llevan en su espíritu.

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