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Luna Escondida’s Olive Grove: the spirit of a working ranch in a wedding venue in San Miguel de Allende
FECHA:
February 16, 2026
Custodiado por la imponente arquitectura de Luna Escondida, y bajo el cálido sol de San Miguel de Allende, reposa el Jardín de Olivos, uno de los mayores tesoros de la propiedad. Las docenas de olivos que han crecido lenta pero inexorablemente, son un recordatorio tangible de una de las filosofías más profundas del rancho: lo valioso rara vez suele tener prisa.
Durante más de una década, los cálidos rayos del sol, el agua cristalina de los pozos y la tierra fértil de este santuario han nutrido a los olivos desde sus raíces hasta sus hojas y nos han traído, lentamente, hasta este momento. Hoy, estos árboles maduros ofrecen a Luna, como si de una muestra de agradecimiento se tratara, su rico aceite.
En agosto de 2023, fieles a su ciclo natural, los olivos dejaron caer sus primeros frutos. Poco más de cinco toneladas de aceitunas fueron recolectadas en una cosecha celebrada entre familia y amigos. Mediante la técnica tradicional de vareo, un método complejo pero que preserva la calidad futura del aceite, millares de olivas cayeron sobre mantas cuidadosamente dispuestas en el suelo. Así, largas horas dieron testimonio del esfuerzo y la complicidad de quienes forman parte de esta comunidad.
Desde la primera cosecha el ciclo se mantiene fiel al ritmo del olivo. Cada año se recolectan las aceitunas que ofrecen estos árboles. Se limpian, muelen y prensan en un proceso artesanal realizado con control y cuidado. De ahí nace el aceite aromático y lleno de propiedades que se utiliza en la cocina de Luna Escondida y que, ocasionalmente, se embotella para que encuentre lugar en los hogares de los amigos del rancho.
Hoy, el Jardín de Olivos es más que un paisaje para contemplar dentro de este santuario, es un ecosistema productivo que se integra a la dinámica virtuosa del rancho. La filosofía de Luna Escondida nos habla de recursos que se cuidan, procesos que se respetan y resultados que, inevitablemente, hablan de dedicación. Este pensamiento trasciende el pulso productivo del rancho y se refleja en el cuidado y la calidez con que se recibe a quienes celebran aquí sus bodas de destino.
Con el paso de los años y bajo un profundo cuidado, los olivos permanecerán y serán testigos de las celebraciones que vendrán y que seguirán tejiendo la historia de Luna Escondida.
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